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Cómo crear cursos e-learning adaptados a distintos tipos de aprendizaje con IA
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5 de octubre de 2026
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Los estilos de aprendizaje son las preferencias que muestra cada persona a la hora de recibir, procesar y retener información: unos se apoyan en imágenes y esquemas, otros en escuchar y debatir, otros en leer y tomar notas, y otros en practicar directamente. El modelo más extendido para clasificarlos es el VARK, que distingue cuatro modalidades: visual, auditiva, lectura/escritura y kinestésica. No son categorías cerradas: la mayoría de personas combina varias según el contenido y el contexto.
En formación corporativa, conocerlos sirve para una cosa muy concreta: variar los formatos de un curso en lugar de repetir siempre el mismo. Conviene matizarlo desde el principio, porque es donde más se confunde el concepto: la investigación no respalda diseñar la formación según el estilo preferido de cada empleado, pero sí respalda explicar cada idea en más de un formato y dar oportunidades reales de práctica. Esa diferencia es la que separa un curso que funciona de uno que solo parece personalizado.
Diseñar un curso online no consiste solo en desarrollar el contenido, sino en decidir qué formatos van a funcionar mejor para quienes lo van a seguir. Ahí es donde los diferentes estilos de aprendizaje resultan útiles: ayudan a elegir qué tipo de recurso capta mejor la atención y facilita la retención.
El modelo VARK, propuesto por Neil Fleming y Colleen Mills, describe cuatro estilos según la forma en que las personas prefieren recibir y procesar la información. No se trata de encasillar a nadie, sino de reconocer que cada persona puede aprender mejor combinando distintos estilos según el contexto. En esta guía recorreremos los cuatro, los modelos alternativos al VARK, qué dice la evidencia sobre todos ellos y cómo aplicarlos de forma realista en tus cursos e-learning.
| Estilo | Cómo aprende mejor | Formatos e-learning que encajan |
|---|---|---|
| Visual | Con apoyo de imágenes, diagramas, mapas mentales y relaciones espaciales. | Infografías, esquemas, vídeos cortos, animaciones, mapas conceptuales. |
| Auditivo | Escuchando explicaciones, dialogando, debatiendo y verbalizando ideas. | Pódcast/microaudio, locuciones, debates guiados, feedback en audio. |
| Lectura/escritura | Leyendo, tomando notas, estructurando información y consultando fuentes. | Artículos, guías descargables, glosarios, actividades de síntesis y redacción. |
| Kinestésico | Probando, practicando, experimentando y aplicando en situaciones reales. | Simulaciones, escenarios, ejercicios interactivos (arrastrar y soltar), role plays. |
Según Bay Atlantic University, “cada alumno utiliza una estrategia diferente para recordar información de manera más eficiente mientras estudia. Algunos toman notas, otros hacen diagramas, otros prefieren escuchar conferencias, etc.”.
Profundicemos en los cuatro principales estilos de aprendizaje basados en el modelo VARK de Fleming y Mills, teniendo en cuenta que los alumnos pueden no usar solo uno de ellos, sino varios métodos de aprendizaje a la vez.
Los estudiantes con estilo de aprendizaje visual prefieren aprender mediante la observación y la representación gráfica de la información. Este enfoque les permite procesar el contenido de manera más efectiva cuando está presentado en formas visuales claras y organizadas.
Para potenciar el aprendizaje visual en un curso online o presencial, se pueden emplear estrategias específicas:
Recuerda que, para los alumnos visuales, no se trata de presentar información atractiva, sino de estructurarla visualmente de manera lógica y significativa.
El estilo de aprendizaje auditivo se basa en la capacidad de captar, procesar y retener información a través de la escucha activa y la interacción oral. Los alumnos auditivos encuentran más sencillo comprender conceptos cuando estos se presentan mediante sonidos, palabras habladas o música.
Para mejorar el aprendizaje de los alumnos auditivos, se pueden implementar las siguientes estrategias:
Estas actividades no solo favorecen la retención de información, sino que también crean un entorno de aprendizaje dinámico que fomenta la participación activa de los alumnos auditivos.
El estilo de aprendizaje kinestésico está orientado hacia la acción y la experimentación. Estos alumnos procesan mejor la información mediante experiencias prácticas, movimiento y actividades que involucren su participación activa. Su aprendizaje es más efectivo cuando pueden interactuar directamente con el contenido en lugar de limitarse a observar o escuchar.
Para potenciar el aprendizaje kinestésico, es fundamental incluir actividades prácticas y dinámicas que los involucren de forma directa:
Estas técnicas permiten a los alumnos kinestésicos involucrarse profundamente en el proceso de aprendizaje, facilitando no solo la comprensión, sino también la retención a largo plazo.
El estilo de aprendizaje de lectura/escritura es ideal para aquellos alumnos que procesan y retienen información de forma más efectiva mediante textos y notas. Para estos estudiantes, las palabras son la herramienta principal para comprender conceptos y organizar ideas.
Para apoyar a los alumnos con este estilo de aprendizaje, es clave proporcionar materiales textuales claros y organizados:
Este enfoque no solo les ayuda a consolidar el aprendizaje, sino que también les permite desarrollar habilidades de escritura y análisis que pueden aplicar en múltiples contextos. Aunque muchos estudiantes combinan varios estilos, estos métodos aseguran que los aprendices de lectura/escritura tengan recursos adaptados a sus necesidades.
Esta es la pregunta que casi ningún artículo sobre el tema responde, y conviene abordarla de frente antes de rediseñar ningún curso. Los estilos de aprendizaje son una de las ideas más populares de la formación, pero también una de las peor entendidas.
Hay que distinguir dos afirmaciones muy distintas. La primera es que las personas tienen preferencias sobre cómo reciben la información: esto está bien documentado y cualquiera lo reconoce en sí mismo. La segunda, mucho más fuerte, es la llamada hipótesis de emparejamiento: que enseñar a cada persona en el formato que prefiere mejora sus resultados. Son cosas diferentes, y solo la primera está respaldada.
En 2008, un equipo de investigadores formado por Harold Pashler, Mark McDaniel, Doug Rohrer y Robert Bjork revisó la literatura científica sobre el tema en Psychological Science in the Public Interest. Para validar la hipótesis de emparejamiento hacía falta un diseño experimental muy concreto: clasificar a los participantes por estilo, asignarlos al azar a distintos métodos de enseñanza y comprobar si cada grupo rinde mejor con «su» método. Al revisar los estudios publicados encontraron muy pocos que cumplieran ese diseño, y los que lo cumplían no mostraban ese cruce de resultados.
Conviene leer bien la conclusión, porque suele exagerarse en ambas direcciones. Los autores no afirmaron que los estilos de aprendizaje sean falsos ni que no existan las preferencias. Lo que señalaron es que la evidencia necesaria para justificar clasificar a los alumnos y adaptarles la enseñanza no se ha producido.
Si el enfoque de clasificar personas no se sostiene, ¿qué hacemos con todo esto? La respuesta práctica es desplazar la pregunta. En lugar de preguntarte cómo aprende esta persona, pregúntate qué formato pide este contenido. Un procedimiento se practica, un concepto se explica, una relación entre ideas se dibuja, una conversación difícil se ensaya. Ahí es donde entra el aprendizaje multimodal.
El enfoque multimodal no clasifica a nadie: presenta cada idea en más de un formato y deja que cada persona se apoye en el que le resulte más cómodo. Tiene una ventaja operativa enorme para un equipo de L&D, y es que no obliga a producir varias versiones del mismo curso. Es, además, el punto de partida de la mayoría de estrategias de aprendizaje que funcionan en entornos corporativos.
| Enfoque | Qué propone | Qué implica para tu equipo |
|---|---|---|
| Estilos de aprendizaje (clásico) | Clasificar a cada persona en un estilo y adaptarle el contenido. | Coste alto: varias versiones del curso. Sin respaldo empírico sólido. |
| Aprendizaje multimodal | Explicar cada idea en más de un formato dentro del mismo curso. | Un solo curso, más rico. Beneficia a toda la plantilla a la vez. |
| Formato según contenido | Elegir el formato que exige la materia, no la persona. | Decisiones de diseño más rápidas y defendibles ante negocio. |
Diseñar formación online para equipos diversos no consiste en etiquetar a cada persona y adaptar todo el curso a un único estilo. En la práctica, lo que mejor funciona es crear experiencias multimodales y dar opciones para que cada empleado elija cómo avanzar según el contenido, el momento y su preferencia. Estos seis principios de diseño instruccional te sirven como punto de partida.
Abre cada bloque con una explicación breve y clara en texto y acompáñala de un apoyo visual que realmente aporte: un esquema, una imagen explicativa o una animación sencilla. El objetivo no es decorar, sino reducir la carga cognitiva y facilitar la comprensión.
Después de la definición, añade un caso práctico: una situación de cliente, un procedimiento interno, un error típico o una decisión habitual. Esto ayuda tanto a los perfiles más lectores como a quienes necesitan contexto para entender.
Convierte cada idea en una acción: ordenar pasos, emparejar conceptos, elegir la mejor respuesta en un escenario, arrastrar y soltar, completar un mini-checklist. Mantén la actividad corta —entre 30 y 90 segundos— y con feedback inmediato. Si la tarea es compleja, apóyate en el andamiaje pedagógico para ir retirando las ayudas poco a poco.
No necesitas crear dos versiones completas del curso. Basta con incorporar rutas o elementos alternativos puntuales: por ejemplo, un resumen en texto para quien prefiere leer, junto con una locución para quien prefiere escuchar. La clave está en cómo estructuras tus contenidos e-learning desde el principio.
Termina con un recordatorio descargable o un resumen final para reforzar la retención. También puedes cerrar la formación con un breve test final para comprobar la comprensión.
Revisa qué formatos impulsan más finalización, tiempo de permanencia y aciertos. Si un módulo se abandona siempre en el mismo punto, no es un problema de estilo: suele ser un problema de claridad o de longitud.
Aunque el modelo VARK es uno de los más conocidos, no es el único enfoque para entender cómo aprendemos. Existen otras teorías que amplían la comprensión de los estilos de aprendizaje, integrando factores como las preferencias cognitivas, la diversidad de inteligencias y las adaptaciones prácticas. Conviene conocerlas, aunque les aplica la misma cautela sobre la evidencia que hemos visto antes. A continuación, exploraremos cuatro modelos destacados:
David Kolb propuso un modelo de aprendizaje experiencial basado en cómo las personas procesan y aplican la información en su entorno. Este enfoque se centra en dos dimensiones principales: cómo los individuos perciben la información (experiencia concreta o conceptualización abstracta) y cómo la procesan (experimentación activa o reflexión). De estas combinaciones surgen cuatro estilos de aprendizaje:
Es el modelo que mejor conecta con el aprendizaje experiencial en formación online, porque describe un ciclo —experimentar, reflexionar, conceptualizar, aplicar— que puedes traducir directamente a la estructura de un curso.
Propuesto por Ned Herrmann, este modelo se basa en la idea de que el cerebro tiene cuatro cuadrantes principales que influyen en cómo procesamos la información: analítico, práctico, relacional y experimental. Cada persona muestra una combinación única de preferencias cerebrales.
Este modelo ayuda a desarrollar actividades equilibradas que aborden múltiples preferencias, mejorando la participación y el rendimiento.
Howard Gardner propuso que no existe una única inteligencia general, sino una variedad de inteligencias que las personas emplean para aprender y resolver problemas. Según su teoría, cada individuo tiene una combinación única de estas inteligencias.
La diversidad de esta teoría permite diseñar programas que aprovechen el potencial único de cada persona.
Este modelo combina dimensiones como la percepción sensorial, la modalidad de procesamiento de información y las preferencias organizativas para identificar estilos de aprendizaje únicos.
Este enfoque es especialmente útil para personalizar programas educativos y garantizar que todos los estudiantes encuentren métodos que se ajusten a sus necesidades.
| Modelo | Qué clasifica | Cuándo te sirve en formación corporativa |
|---|---|---|
| VARK (Fleming y Mills) | La modalidad sensorial preferida: visual, auditiva, lectura/escritura o kinestésica. | Para revisar que un curso no se apoya siempre en el mismo formato. |
| Kolb | La forma de percibir y procesar la experiencia, en un ciclo de cuatro fases. | Para estructurar formación práctica: experimentar, reflexionar, conceptualizar, aplicar. |
| Herrmann | La preferencia cerebral dominante: analítica, práctica, relacional o experimental. | Para equilibrar actividades en programas de liderazgo y habilidades. |
| Gardner | Distintos tipos de inteligencia, no una capacidad general única. | Para justificar la variedad de recursos ante perfiles muy heterogéneos. |
Estos son los fallos que más se repiten cuando un equipo de formación intenta llevar los estilos de aprendizaje a la práctica. Reconocerlos a tiempo ahorra mucho trabajo.
Los estilos de aprendizaje no son fijos ni universales; están influenciados por una variedad de factores que moldean la manera en que cada persona procesa, retiene y aplica el conocimiento. Estos factores incluyen características personales, influencias sociales y el impacto de la tecnología y el entorno educativo.
Los factores individuales juegan un papel crucial, ya que cada persona tiene una manera única de interpretar y procesar la información.
El contexto social y cultural impacta significativamente, ya que influye en las creencias, los valores y las expectativas relacionadas con la educación.
En la era digital, la tecnología y el entorno de aprendizaje juegan un papel cada vez más importante en la forma en que las personas interactúan con el conocimiento.
Seleccionar la tecnología adecuada es vital para aumentar la retención de conocimientos y la motivación. Existen muchas tecnologías e-learning que proporcionan una amplia variedad de formatos de contenido y canales de comunicación que puedes aprovechar para mejorar los resultados.
Por ejemplo, las herramientas de autor como isEazy Author te permiten crear contenido con una gran variedad de recursos aprovechables por todo tipo de alumnos. Puedes incluir vídeos, simulaciones, ejercicios y juegos que funcionan bien con perfiles kinestésicos y analíticos, insertar enlaces a fuentes externas como e-books o sitios web, e incluso crear gráficos e infografías para quienes se apoyan en lo visual.
Para quienes prefieren la lectura y la escritura o el aprendizaje social, las apps de formación como isEazy Engage o las plataformas LMS/LXP como isEazy LMS son entornos ideales. Ambas ofrecen canales de comunicación donde interactuar con otros —chats, foros, contenidos compartidos y comentados— y espacios de intercambio de conocimiento con artículos, manuales, PDFs y mucho más.
Cuando busques el entorno ideal, asegúrate de que tenga las herramientas adecuadas para evaluar y dar retroalimentación constructiva, o que incluya funciones de autoevaluación.
Dar retroalimentación constructiva es una parte integral del proceso de aprendizaje: ayuda a evaluar los resultados y, si se hace bien, mejora la motivación y el rendimiento.
Pero la evaluación no debe ser igual para todos. Al igual que cada persona aprende de manera diferente, la retroalimentación también puede adaptarse. En esta sección verás cómo dar a cada perfil la devolución que mejor le funciona:
Presenta la información de manera clara, concisa y organizada. Enfatiza los puntos principales con recursos visuales como gráficos, tablas, diagramas o capturas de pantalla que incluyan elementos resaltados con colores, símbolos e iconos.
Dar la retroalimentación verbalmente, de forma conversacional y expresiva, es muy útil para este perfil. Utiliza ejemplos e historias para transmitir tus ideas y mostrar relevancia. Puedes usar audios para dar feedback personalmente, mientras que los chats y foros sirven para recoger información a través de conversaciones.
Para este perfil, tus comentarios deben ser detallados, precisos y lógicos, con datos y referencias que los respalden. Apoyarte en artículos o guías que sustenten tus comentarios resulta muy efectivo. Además, es esencial proporcionar pautas claras con instrucciones, recomendaciones o pasos a seguir.
Aquí funciona la retroalimentación práctica, experiencial y motivadora. Lo ideal es utilizar apps de gamificación como isEazy Game, que dan retroalimentación instantánea a través de experiencias interactivas.
Pon en práctica estos consejos y verás cómo cada persona responde mejor a evaluaciones ajustadas a su forma de trabajar. Y recuerda el matiz de la sección sobre evidencia: adaptar el canal de la retroalimentación es razonable y barato; rediseñar el programa entero por estilos, no.
En un entorno formativo cada vez más diverso, integrar múltiples estilos de aprendizaje se ha convertido en una práctica esencial. Este enfoque busca combinar diferentes metodologías y recursos para ofrecer una experiencia completa, inclusiva y efectiva.
La clave está en la flexibilidad y la creatividad al diseñar la experiencia. Algunos enfoques híbridos y multicanal:
La educación holística no solo busca transmitir conocimientos, sino desarrollar habilidades, valores y competencias que preparen a las personas para desafíos reales. Así enriquece una combinación de estilos:
Grupo Puerto de Cartagena es un buen ejemplo de cómo se aplica todo esto fuera del papel. Con una plantilla muy heterogénea —perfiles técnicos, operativos y administrativos conviviendo en el mismo plan de formación—, apostaron por una experiencia de aprendizaje con formatos variados en lugar de replicar el mismo curso una y otra vez. Descubre cómo lo hicieron →
En la era digital, los estilos de aprendizaje están evolucionando a medida que la tecnología remodela la formación. Hoy las personas se relacionan con herramientas interactivas, recursos en línea, contenido multimedia y redes sociales que exigen un enfoque más flexible. Los equipos de formación deben adaptarse integrando plataformas digitales, fomentando la colaboración y ofreciendo experiencias personalizadas. Los modelos mixtos, como el blended learning, encajan especialmente bien con esta diversidad de preferencias.
Apostar por la adaptabilidad y aprovechar la tecnología mejora el compromiso, atiende a preferencias distintas y prepara a los equipos para lo que viene. A medida que los estilos de aprendizaje sigan evolucionando, la adopción de innovaciones digitales será clave para una formación eficaz.
En resumen: tener en cuenta la diversidad de preferencias al planificar contenidos y evaluaciones ayuda a maximizar el potencial de los alumnos, siempre que no se convierta en etiquetar personas. Elegir entornos de aprendizaje flexibles y adaptables, con herramientas que admitan formatos diversos y un enfoque holístico, es esencial en la era digital.
Los estilos de aprendizaje son una herramienta útil para pensar la formación, siempre que se usen en la dirección correcta. Hemos visto que el modelo VARK ayuda a revisar si un curso se apoya siempre en el mismo formato, que Kolb, Herrmann, Gardner y Felder aportan miradas complementarias, y que la evidencia desaconseja clasificar a cada persona y rediseñarle el programa. Lo que sí funciona es más sencillo y más barato: explicar cada idea en más de un formato, bajar la teoría a ejemplos reales, incluir práctica corta con feedback inmediato y medir qué está pasando de verdad en cada módulo. La pregunta que ordena todas las decisiones no es cómo aprende cada empleado, sino qué formato pide cada contenido.
Llevar eso a la práctica depende sobre todo de con qué construyes los cursos. isEazy Author está pensado justo para esto: permite combinar texto, vídeo, audio, infografías, simulaciones y ejercicios interactivos dentro de un mismo curso, sin duplicar versiones ni depender de perfiles técnicos, de modo que cada concepto pueda explicarse de varias formas a la vez. A partir de ahí, el resto de la suite refuerza las piezas que hemos ido viendo: isEazy Game para la práctica gamificada con feedback inmediato, isEazy LMS para distribuir y medir, e isEazy Brain para adaptar el ritmo según cómo avanza cada persona. Solicita una demo y compruébalo con tu propio contenido.
Los estilos de aprendizaje son preferencias o tendencias sobre cómo una persona recibe y procesa información (por ejemplo, con apoyo visual, escuchando o practicando). Se suelen agrupar en modelos como VARK.
Sí, es completamente posible tener más de un estilo de aprendizaje. Muchas personas combinan características de diferentes estilos, como el visual, auditivo o cinestésico, dependiendo del contenido o del contexto de aprendizaje. Adaptarse a distintos estilos puede enriquecer la experiencia educativa y facilitar la adquisición de conocimientos en una variedad de situaciones.
Conocer los estilos de aprendizaje permite personalizar la enseñanza y hacerla más efectiva. Al adaptar los métodos educativos a las preferencias individuales, se mejora la retención de conocimientos, se fomenta el compromiso y se facilita el desarrollo de habilidades. Además, esta comprensión ayuda a los formadores a diseñar estrategias más inclusivas y a abordar las necesidades específicas de cada alumno.
La educación en línea se adapta especialmente bien a los estilos visual y auditivo, ya que las plataformas suelen incluir materiales como vídeos, gráficos, presentaciones y grabaciones. Sin embargo, el estilo cinestésico también puede integrarse mediante actividades interactivas, simulaciones o proyectos prácticos, asegurando que todos los alumnos puedan beneficiarse del entorno digital.
Para identificar los estilos de aprendizaje en un grupo, se pueden usar cuestionarios, observación directa y análisis de preferencias durante actividades prácticas. Las herramientas digitales, como encuestas interactivas y análisis de datos en plataformas e-learning, también facilitan la recopilación de información sobre cómo cada alumno interactúa con los materiales educativos y qué métodos les resultan más efectivos.
VAK recoge tres estilos o preferencias de aprendizaje: visual, auditiva y kinestésica. Por su parte, VARK añade un cuarto: lectura/escritura, centrado en el aprendizaje mediante textos y notas.
Usa el modelo VARK para variar formatos: explica, muestra, deja practicar y refuerza con una síntesis. La clave es que el alumno aplique al puesto, no solo consumir contenido. Por eso, una estrategia multimodal, que ofrece diferentes opciones y combina formatos, suele ser el enfoque más efectivo, especialmente para una plantilla diversa.
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