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Uso de la IA en RR. HH. y formación
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8 de mayo de 2026
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Cuando los equipos de L&D calculan el presupuesto de formación, suelen pensar en licencias de plataformas, honorarios de instructores y, si acaso, en el tiempo de diseño instruccional. Lo que casi nadie suma es el coste real de producir los propios contenidos: las horas de estructuración, los ciclos de revisión, la coordinación con expertos, las herramientas que no se hablan entre sí. Esos son los costes ocultos del e-learning. Y su impacto en el ROI de la formación es mayor de lo que cualquier partida presupuestaria recoge.
La mayoría de las organizaciones calculan el coste de la formación sumando tres partidas visibles: el coste de la plataforma o LMS, los honorarios de instructores o proveedores externos, y el tiempo de los alumnos durante las sesiones formativas. Es un cálculo comprensible, pero incompleto.
Lo que ese presupuesto no recoge es todo lo que ocurre antes de que un curso esté disponible para los empleados:
Cada una de esas fases tiene un coste en horas de trabajo real. Y esas horas pertenecen a perfiles con un coste/hora nada despreciable: instructional designers, content managers, diseñadores gráficos, project managers de formación. Cuando se suman, el número suele sorprender.
El problema no es que los responsables de formación sean descuidados con los presupuestos. Es que la industria ha normalizado no medir esta capa del coste. Y lo que no se mide no se puede optimizar.
Para entender el coste real del e-learning, hay que descomponerlo en capas. Algunas son visibles y aparecen en cualquier factura. Otras son invisibles pero igual de reales.
Estos costes ocultos no son una hipótesis. Son una realidad que los datos del sector confirman con claridad. El estudio Uso de la IA en RR. HH. y Formación, elaborado por isEazy junto a Microsoft con más de 300 profesionales encuestados, arroja una radiografía precisa del problema:
Pero eso no es todo. Las tres tareas que más tiempo consumen dentro de la creación de un curso son: estructurar contenidos desde cero (59%), diseñar actividades y evaluaciones (41%) y redactar los textos formativos (40%). Lo significativo de estos datos es que describen la situación en 2025, con inteligencia artificial ya disponible y ampliamente adoptada. La IA está en el proceso, pero claramente no está resolviendo el cuello de botella.
Si la inteligencia artificial lleva años prometiendo transformar la producción de contenidos formativos, ¿por qué el 61% de los equipos sigue tardando más de dos semanas en crear un curso? La respuesta está en una distinción que el sector todavía no ha interiorizado del todo: usar IA en tareas concretas es diferente a rediseñar el proceso completo con IA.
Lo que ocurre en la mayoría de equipos de formación es que la IA ha entrado como acelerador de pasos individuales: redactar un texto más rápido, adaptar el tono de un párrafo, buscar imágenes con mayor facilidad. Pero el flujo de producción completo —desde el análisis inicial del contenido hasta la publicación final— sigue siendo igual de pesado, igual de fragmentado, igual de dependiente de la coordinación manual entre perfiles.
El resultado es que se ahorra tiempo en algunos puntos del proceso, pero los cuellos de botella reales —estructurar desde cero, gestionar revisiones, coordinar con SMEs— siguen consumiendo las mismas horas que antes. La diferencia entre equipos que han reducido su tiempo de producción de forma significativa y los que no no está en si usan IA, sino en si han rediseñado el flujo completo en torno a ella.
Poner número al coste de producción de cursos e-learning no requiere un sistema de contabilidad complejo. Requiere medir las variables correctas. Este es el framework en cinco pasos:
No solo el instructional designer. También el content manager que organiza los materiales, el SME que revisa y valida, el diseñador que maqueta, el coordinador que gestiona el proyecto, y el responsable que aprueba. Cada uno tiene un coste/hora.
Desglosa la producción en fases: análisis, estructuración, redacción, diseño de actividades, producción, revisión interna, revisión de SME, correcciones, publicación. Estima cuántas horas dedica cada perfil a cada fase en un curso típico.
Usa el coste bruto total del empleado (salario + cargas sociales) dividido entre las horas anuales trabajadas. Para un equipo de formación típico en España, el coste/hora suele oscilar entre 25 y 60 euros según el perfil.
Prorratear el coste anual de licencias entre el número de cursos producidos. Añadir el coste de cualquier proveedor externo implicado en ese curso específico.
Multiplica el coste de un curso por el volumen de producción anual. El resultado suele ser revelador.
Ejemplo práctico: un equipo de tres personas (instructional designer, content manager y coordinador) produciendo 10 cursos al año, con un tiempo medio de tres semanas por curso y un coste/hora promedio de 35 euros, genera un coste de producción anual de entre 80.000 y 120.000 euros. Una cifra que raramente aparece en ningún presupuesto de formación.
Una vez que se tiene el número —cuánto cuesta realmente producir formación en la organización—, la pregunta estratégica cambia. Ya no es «¿podemos permitirnos una herramienta nueva?». Es «¿cuánto nos cuesta no cambiar nada?».
Mejorar el ROI de producción en e-learning no significa necesariamente contratar herramientas más baratas. Significa reducir el tiempo que el proceso consume sin perder calidad en el resultado. Hay tres palancas principales:
Este es el ángulo del ROI que el post sobre training ROI desarrolla en profundidad: cómo medir el retorno global de la inversión en formación una vez que se ha optimizado la producción.
Incluso cuando los equipos de formación se ponen a medir, hay errores recurrentes que distorsionan el resultado y llevan a decisiones estratégicas equivocadas.
El LMS o la herramienta de autor es solo una fracción del coste real. Reducir la licencia de 10.000 a 8.000 euros al año puede tener menos impacto en el ROI que reducir el tiempo de producción de cada curso en tres días.
Los expertos en materia que validan el contenido tienen un coste/hora alto y participan en múltiples ciclos de revisión. Su tiempo es coste de producción, aunque no aparezca en ninguna factura de formación.
Un curso que pasa por cuatro rondas de correcciones entre el equipo de formación, los SMEs y la dirección puede duplicar su tiempo de producción respecto a la estimación inicial. Esos ciclos tienen un coste real que rara vez se anticipa.
Producir un curso con una agencia puede parecer más barato que producirlo internamente, hasta que se suman las horas de briefing, seguimiento, correcciones y gestión del proyecto. En muchos casos, el coste de coordinación supera el ahorro en producción.
Un curso creado hoy tendrá que actualizarse en 12 o 18 meses. Si el proceso de actualización es igual de pesado que el de creación inicial, ese coste recurrente tiene que entrar en el cálculo del ROI desde el principio.
Para una visión más completa de cómo alinear la medición de la formación con los objetivos del negocio, el post de métricas de L&D ofrece el marco estratégico complementario.
Como hemos visto, los costes ocultos del e-learning pueden generar un impacto significativo en el ROI de la formación, y sin una medición precisa, es difícil mejorar. Reconocer estos costes es el primer paso para optimizar el proceso y obtener resultados más eficientes y rentables.
Al comprender el verdadero coste de la creación de contenido formativo, las organizaciones pueden tomar decisiones informadas sobre dónde invertir y cómo mejorar sus procesos. No se trata solo de herramientas más baratas, sino de mejorar la eficiencia y reducir el tiempo de producción, sin sacrificar la calidad.
Descubre cómo isEazy Author puede ayudarte a reducir estos costes y acelerar la creación de contenidos e-learning, optimizando tus recursos y mejorando el ROI de tu formación. ¡Solicita una demo y empieza a transformar tu proceso de formación hoy mismo!
Aunque depende de la complejidad y duración, un curso de mediana complejidad puede suponer entre 40 y 200 horas de trabajo real: análisis de contenidos, diseño instruccional, producción, revisiones y publicación. Si se monetiza ese tiempo con el coste/hora de los perfiles involucrados —instructional designers, revisores, diseñadores, coordinadores—, el coste real de un solo curso puede oscilar fácilmente entre 3.000 y 25.000 euros, antes de contar licencias de herramientas o externalización. El problema es que casi ningún equipo de formación suma estas cifras con ese nivel de detalle.
Los costes ocultos del eLearning son todos los gastos que no aparecen en el presupuesto habitual pero consumen tiempo y dinero real. Los más comunes: el tiempo de los expertos en materia (SMEs) que validan los contenidos, los ciclos de revisión iterativa entre equipos, la coordinación con diseñadores o proveedores externos, el tiempo dedicado a estructurar contenidos desde cero, y el coste de gestionar herramientas que no se integran entre sí. Ninguno aparece en la factura de la plataforma, pero en conjunto pueden superar el coste visible de la formación.
Para calcular el tiempo real hay que sumar todas las fases: análisis y estructuración del contenido, redacción o adaptación de textos, diseño de actividades y evaluaciones, producción multimedia si aplica, revisiones internas, validación con expertos, correcciones y publicación. Según los datos del estudio de isEazy con Microsoft, el 61% de los equipos de formación tarda más de dos semanas en producir un solo curso. Multiplicar ese tiempo por el coste/hora de cada perfil involucrado da el coste real de producción por curso: la base para calcular el ROI de cualquier mejora del proceso.
Tiene sentido cuando el volumen de producción es suficiente para que el ahorro de tiempo supere el coste de la herramienta. Como regla general, si un equipo produce más de 5-6 cursos al año y el tiempo actual de producción supera las dos semanas por curso, el retorno de una herramienta que reduzca ese tiempo en un 50% o más suele amortizarse en menos de 6 meses. El 88% de los profesionales encuestados en el estudio de isEazy con Microsoft afirmó que probaría sin dudarlo una herramienta con esa capacidad de reducción, lo que refleja la presión operativa real que existe en los equipos de L&D.
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