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El 84 % de las empresas ya han identificado sus ODS ¿y la tuya?
1 de junio de 2026
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Los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) son los tres pilares estratégicos que definen el compromiso sostenible de una empresa: medioambiental (E), social (S) y de gobernanza (G). Los indicadores ESG son las métricas concretas que permiten medir el desempeño real en cada uno de esos pilares. Dicho de otro modo: los criterios marcan el marco de qué debe abordar la empresa; los indicadores miden hasta qué punto lo está haciendo. En esta guía encontrarás qué son, qué tipos existen, cómo se miden y cómo implementar una estrategia ESG sólida en tu organización.
Los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) son los tres pilares estratégicos que definen el compromiso sostenible de una empresa. Cada pilar agrupa principios y prácticas que van más allá del rendimiento financiero tradicional.
Los criterios son el marco de referencia (qué medir); los indicadores ESG son las métricas concretas (cómo medirlo). Por ejemplo, la diversidad e inclusión es un criterio social (S); el porcentaje de mujeres en puestos directivos es el indicador que lo cuantifica.
Los indicadores ESG son métricas que permiten evaluar el desempeño sostenible de una empresa de forma objetiva y comparable. Analizan su impacto ambiental, su relación con empleados y comunidades, y la calidad de sus prácticas de gobernanza.
Estos indicadores sirven para:
| Pilar | Indicadores clave | Ejemplos de KPI |
|---|---|---|
| Ambiental (E) | Clima, energía, agua, residuos | Emisiones CO₂ (Alcance 1/2/3), % energía renovable, m³ agua consumida |
| Social (S) | Empleados, comunidades, cadena de valor | Horas de formación por empleado, % brecha salarial, tasa de rotación |
| Gobernanza (G) | Gobierno corporativo, ética, transparencia | % consejeros independientes, políticas anticorrupción, score auditoría |
Los indicadores ESG se agrupan en tres categorías según el pilar al que pertenecen. Cada tipo incluye métricas específicas con las que las empresas evalúan su impacto real.
| 🌿 Indicadores ambientales (E) | Qué mide | Ejemplos de KPI |
|---|---|---|
| Huella de carbono | Emisiones de CO₂ directas e indirectas | Toneladas CO₂ Alcance 1, 2 y 3 |
| Consumo energético | Uso total de energía y fuentes renovables | % energía renovable sobre total consumido |
| Gestión del agua | Uso y reutilización de recursos hídricos | M³ de agua consumida / reutilizada |
| Residuos y economía circular | Generación y tratamiento de residuos | % residuos reciclados o reutilizados |
| Biodiversidad | Impacto sobre ecosistemas naturales | Superficie protegida o restaurada (ha) |
| 👥 Indicadores sociales (S) | Qué mide | Ejemplos de KPI |
|---|---|---|
| Diversidad e inclusión | Representación de colectivos en la empresa | % mujeres en puestos directivos |
| Igualdad salarial | Brecha de remuneración entre grupos | % brecha salarial de género |
| Seguridad laboral | Accidentes y condiciones de trabajo | Tasa de accidentabilidad laboral |
| Formación y talento | Inversión en desarrollo del empleado | Horas de formación por empleado/año |
| Rotación de personal | Estabilidad y satisfacción del equipo | Tasa de rotación voluntaria anual |
| Derechos humanos | Cumplimiento en cadena de suministro | % proveedores auditados en DD.HH. |
| 🏛️ Indicadores de gobernanza (G) | Qué mide | Ejemplos de KPI |
|---|---|---|
| Independencia del consejo | Calidad del gobierno corporativo | % consejeros independientes |
| Políticas anticorrupción | Ética empresarial y cumplimiento normativo | Número de incidentes de fraude/corrupción |
| Transparencia fiscal | Reporte de información financiera | % países donde se publica la carga fiscal |
| Protección de datos | Seguridad de la información y privacidad | Número de brechas de seguridad detectadas |
| Canales de denuncia | Mecanismos éticos internos | Existencia y uso de canal de denuncias |
Los indicadores ESG son fundamentales para evaluar el desempeño sostenible de una empresa. Son esenciales para responder a las expectativas de inversores y consumidores, y para demostrar un compromiso real con la responsabilidad corporativa. Según un reporte de McKinsey, las empresas con sólidos programas ESG pueden ver un incremento de sus ganancias de hasta un 60%.
Implementar los criterios ESG no es solo cumplir con una obligación regulatoria: es una fuente de valor real. Estos son los principales beneficios:
Las empresas alineadas con los criterios ESG gestionan mejor su relación con reguladores y administraciones públicas, obteniendo aprobaciones y permisos con mayor facilidad.
Al enfocarse en el uso responsable de recursos, los criterios ESG ayudan a reducir gastos operativos relacionados con materias primas, agua o emisiones de carbono. Según McKinsey, el incremento de las ganancias puede alcanzar un 60%.
La satisfacción de los empleados se correlaciona positivamente con los rendimientos de los accionistas. Las empresas con buenas prácticas sociales (S) —como programas de formación, diversidad y bienestar— obtienen mejor rendimiento a largo plazo.
Los inversores institucionales priorizan empresas con sólidas calificaciones ESG. Un buen desempeño en indicadores ESG facilita el acceso a bonos verdes, fondos sostenibles y condiciones de crédito más favorables.
Las empresas con estrategias ESG sólidas disfrutan de mayor confianza de clientes, empleados y socios. En mercados con consumidores cada vez más conscientes, la reputación sostenible es un diferenciador real.
Los criterios ESG son hoy el estándar de referencia para evaluar la responsabilidad corporativa. Su adopción implica que la empresa asume compromisos mensurables en tres dimensiones: cómo trata al planeta, cómo trata a las personas y cómo se gobierna a sí misma.
Las empresas con buenas puntuaciones ESG obtienen ventajas regulatorias, mayor confianza de los grupos de interés y mejores condiciones de financiación. Además, la directiva europea CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) obliga a un número creciente de empresas a publicar informes de sostenibilidad verificados, convirtiendo los criterios ESG en un requisito legal.
La responsabilidad corporativa ya no puede separarse del rendimiento financiero. Los criterios ESG son el puente entre ambos.
Implementar indicadores ESG no está exento de dificultades:
Una estrategia ESG sólida no es un documento de intenciones: es un plan de acción concreto que afecta a la gestión, la cultura y los resultados de la empresa.
El punto de partida es entender dónde está la empresa hoy y quiénes se ven afectados por su actividad. El análisis de materialidad identifica qué temas ESG son relevantes tanto para el negocio como para los grupos de interés: inversores, empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y organismos reguladores. Comprender sus necesidades y expectativas es esencial para alinear las acciones ESG con las demandas externas e internas.
No todos los indicadores tienen el mismo peso en todos los sectores: una empresa industrial priorizará las emisiones de CO₂; una empresa de servicios puede tener mayor impacto en el pilar social.
Una vez identificados los grupos de interés, es fundamental crear un equipo dedicado a ESG formado por profesionales de áreas estratégicas: sostenibilidad, cumplimiento normativo, recursos humanos, finanzas y operaciones. Este equipo supervisará e implementará las políticas ESG y garantizará que la compañía no solo adopte prácticas responsables, sino que las mida, las reporte y las mejore de forma continua.
La formación de este equipo es en sí misma un indicador del pilar S: el número de personas con formación certificada en sostenibilidad y el nivel de conocimiento ESG de la plantilla son KPIs que aparecen en los informes.
Con el diagnóstico en mano, el siguiente paso es fijar objetivos medibles alineados con los ODS de la ONU y con marcos como GRI o CSRD. Cada objetivo debe tener su indicador ESG correspondiente, un responsable interno, un plazo y una línea base de comparación.
Ejemplo de objetivo bien definido: “Reducir las emisiones de Alcance 1 un 30% antes de 2027 respecto a los niveles de 2023, con seguimiento trimestral”. Para más contexto sobre cómo alinear objetivos empresariales con la sostenibilidad, nuestra guía sobre ODS para empresas te da el marco completo.
La credibilidad de una estrategia ESG depende de la calidad de los datos:
Uno de los principales retos es la falta de datos verificables en el Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de suministro) o en indicadores sociales de proveedores.
Los objetivos ESG solo generan valor si están integrados en la gestión real de la empresa: presupuestos, incentivos directivos, procesos de compra y cultura organizativa. Cuando los criterios ESG quedan relegados a un departamento de RSC aislado, su impacto es marginal.
Una vía eficaz es conectar los objetivos ESG con los OKR corporativos, de modo que cada área tenga resultados clave vinculados a la sostenibilidad. Si quieres explorar cómo hacerlo, te recomendamos el artículo sobre cómo integrar OKR y ESG en tu organización.
Una estrategia ESG que no llega a los empleados no se ejecuta. Las horas de formación por empleado, la tasa de participación en programas de sostenibilidad y el nivel de conocimiento sobre los ODS de la empresa son indicadores sociales (S) medibles que se incluyen en los informes ESG.
La capacitación verde o green training es la disciplina formativa específica para desarrollar competencias de sostenibilidad en los equipos: conocimiento ambiental, ética corporativa, cumplimiento normativo y pensamiento sistémico aplicado al negocio.
Los informes ESG son el instrumento de rendición de cuentas ante los grupos de interés. Un buen informe no solo recoge los éxitos: también reconoce los retos y muestra el plan de mejora. El reporting debe alinearse con los marcos elegidos (GRI, CSRD, TCFD) y publicarse con periodicidad anual.
La reputación sostenible se construye con consistencia y datos verificables, no con grandes declaraciones. Descubre cómo construir una reputación sostenible con evidencias reales.
La estrategia ESG no es un proyecto con fecha de fin: es un ciclo de mejora continua. Cada ciclo de reporte aporta información para ajustar objetivos, identificar nuevas áreas de impacto y responder a cambios regulatorios o del mercado. Para ver qué están haciendo otras empresas en materia de sostenibilidad, puedes consultar nuestra comparativa de empresas ESG.
Los indicadores ESG bien gestionados tienen un impacto positivo medible en el resultado empresarial: menores costes energéticos, menor rotación de empleados, mejor acceso a financiación y menor exposición a sanciones regulatorias. Nuestro análisis del ROI en sostenibilidad desglosa los estándares de desempeño y las métricas que debes seguir.
Un informe ESG (o informe de sostenibilidad) es el documento en el que la empresa publica su desempeño en los tres pilares ESG: datos cuantitativos (indicadores y KPIs), información cualitativa sobre políticas y procesos, y compromisos futuros.
La calificación ESG es asignada por agencias especializadas como MSCI, S&P Global y Sustainalytics, que analizan los datos de la empresa, realizan auditorías y comparan con estándares sectoriales. Cuanto mayor sea la puntuación, más sólido es el desempeño ESG de la empresa.
| Marco | Ámbito principal | Obligatoriedad |
|---|---|---|
| GRI (Global Reporting Initiative) | Universal: E, S y G para cualquier sector | Voluntario (referencia global más usada) |
| CSRD (UE) | Reporte de sostenibilidad para empresas europeas | Obligatorio en UE (desde 2024-2026 por fases) |
| TCFD | Riesgos y oportunidades climáticas (E) | Voluntario / obligatorio según jurisdicción |
| Pacto Mundial ONU | DD.HH., trabajo, medioambiente, anticorrupción | Voluntario (10 principios de adhesión libre) |
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Probablemente te estés preguntando cómo transformar tu propia compañía en una organización con una estrategia centrada en los criterios ESG, ¿verdad? Para ello, debes empezar por involucrar a todas las personas que integran tu plantilla en torno a los pilares que desees reforzar: ya sea el medioambiental, el social o el de gobernanza.
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Recuerda que los indicadores sociales (S) —como las horas de formación por empleado, la tasa de participación en programas de sostenibilidad o el nivel de conocimiento ESG de la plantilla— son KPIs que se incluyen en los informes. Invertir en la formación de tus equipos no solo mejora la cultura organizativa: también mejora tus métricas ESG.
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Los criterios ESG son los tres pilares estratégicos que definen el compromiso sostenible de una empresa: medioambiental (E), social (S) y de gobernanza (G). Los indicadores ESG, en cambio, son las métricas concretas que permiten medir el desempeño en cada uno de esos pilares. Dicho de otro modo, los criterios son el marco de referencia y los indicadores son las herramientas de medición. Por ejemplo, la diversidad e inclusión es un criterio social (S), mientras que el porcentaje de mujeres en puestos directivos es el indicador que lo cuantifica.
Los indicadores ESG se agrupan en tres categorías según el pilar al que pertenecen. Los indicadores ambientales (E) miden el impacto ecológico de la empresa: huella de carbono, consumo energético, uso de renovables, gestión de residuos o uso del agua. Los indicadores sociales (S) evalúan la relación con empleados y comunidades: diversidad e inclusión, seguridad laboral, formación y desarrollo del talento, o satisfacción de empleados. Los indicadores de gobernanza (G) analizan la calidad del gobierno corporativo: transparencia fiscal, políticas anticorrupción, independencia del consejo directivo o protección de datos.
La medición de los indicadores ESG sigue un proceso estructurado: primero se recopilan datos internos y externos relevantes para cada pilar; después se definen KPI concretos alineados con marcos reconocidos como GRI, CSRD o TCFD; a continuación se realizan auditorías internas o externas para verificar la fiabilidad de los datos; se elabora un informe de sostenibilidad con los resultados; y finalmente se comparan con benchmarks sectoriales para identificar brechas y oportunidades de mejora. La calificación ESG final es asignada por agencias especializadas como MSCI, S&P Global o Sustainalytics.
Legalmente, la directiva europea CSRD obliga a las grandes empresas europeas y a las cotizadas a publicar informes de sostenibilidad verificados a partir de 2024-2026 (según el tamaño). Sin embargo, los indicadores ESG son aplicables y recomendables para cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño o sector. Las pymes que trabajan con grandes corporaciones están cada vez más presionadas a reportar sus datos ESG para mantenerse en la cadena de suministro. Y las startups que buscan inversión encuentran que los fondos sostenibles exigen estas métricas desde fases tempranas. En resumen: si tu empresa tiene empleados, impacto ambiental o relaciones con grupos de interés externos, los indicadores ESG son relevantes para ti.
Los principales marcos internacionales son el Global Reporting Initiative (GRI), estándar más extendido para informes de sostenibilidad; el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), centrado en riesgos climáticos; y el Pacto Mundial de la ONU, que propone principios en derechos humanos, trabajo, medioambiente y anticorrupción. A nivel regulatorio, la directiva europea CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) es el marco más exigente y de mayor impacto para empresas europeas a partir de 2025-2026, sustituyendo a la anterior NFRD.
La formación tiene un impacto directo sobre el pilar social (S) de los criterios ESG, que incluye indicadores como las horas de formación por empleado, las tasas de rotación o el índice de satisfacción laboral. Una estrategia de aprendizaje corporativo bien diseñada mejora estos KPI de forma medible: reduce la rotación, acelera el desarrollo del talento y refuerza la cultura de cumplimiento normativo. Además, la formación en sostenibilidad permite que toda la organización entienda y contribuya activamente a los objetivos ESG de la empresa, convirtiendo los criterios en práctica real del día a día.
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