diciembre 19, 2025
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Hoy en día, formar a los equipos ya no es algo opcional ni un “extra”. En un entorno de cambio constante, la formación se ha convertido en una inversión clave para que las empresas sigan siendo competitivas. La buena noticia es que existe una herramienta pensada precisamente para facilitar esa inversión: el crédito de formación bonificada.
Gracias a este crédito, las empresas pueden recuperar parte del coste de la formación y apostar por el aprendizaje continuo sin que el presupuesto sea un freno. En este post te contamos, de forma clara y práctica, qué es el crédito de formación bonificada, cómo se calcula, cómo se gestiona y cómo aprovecharlo al máximo dentro de tu estrategia de formación corporativa.
El crédito de formación bonificada es un incentivo económico impulsado por el Gobierno de España para apoyar la formación de las personas trabajadoras. Su finalidad es sencilla pero muy potente: animar a las empresas a invertir en el desarrollo profesional de sus equipos y en la mejora de su productividad, reduciendo al mismo tiempo el impacto económico de esa inversión.
En la práctica, supone una forma de transformar parte de las cotizaciones a la Seguridad Social en formación. Es decir, una oportunidad para apostar por el talento, el aprendizaje continuo y la mejora de competencias, con beneficios claros tanto para las personas como para la propia organización.
El funcionamiento del crédito de formación bonificada no es arbitrario. Está regulado por la Ley 30/2015 y el Real Decreto 694/2017, que establecen las reglas del juego: quién puede acceder al crédito, cómo se calcula, en qué condiciones se puede utilizar y qué obligaciones deben cumplir las empresas.
Conocer este marco legal no significa memorizar artículos ni decretos, pero sí tener claras las bases para utilizar el crédito con seguridad, aprovecharlo correctamente y evitar problemas de cumplimiento que puedan dar lugar a sanciones o devoluciones.
El importe del crédito no es el mismo para todas las empresas. Depende de varios factores que conviene tener claros antes de planificar la formación.
El crédito anual de formación de una empresa está directamente relacionado con las cotizaciones a la Seguridad Social realizadas el año anterior. Para calcularlo correctamente, hay que tener en cuenta dos variables principales: el importe total cotizado y el número de personas en plantilla.
| Paso | Qué debes hacer | Dónde obtener la información |
|---|---|---|
| Primer paso | Revisar las cotizaciones por formación profesional del año anterior | Informes de cotización a la Seguridad Social |
| Segundo paso | Calcular la plantilla media anual | Datos de RR. HH. / nóminas |
| Tercer paso | Aplicar el porcentaje según tamaño de empresa | Normativa FUNDAE |
Una de las preguntas más habituales cuando se habla del crédito de formación bonificada es si todas las empresas pueden bonificar el 100 % de la formación. Y aquí es importante ser claros: el porcentaje de bonificación depende del tamaño de la plantilla.
De forma general, FUNDAE establece los siguientes porcentajes máximos de bonificación según el número de personas trabajadoras:
| Tamaño de la empresa | % máximo de bonificación | Confinanciación privada máxima |
|---|---|---|
| De1 a 9 personas | Hasta el 100 % del coste total de la formación bonificable | No se exige cofinanciación privada por parte de la empresa |
| De 10 a 49 personas | Hasta el 75 % del coste de la acción formativa | La empresa debe asumir al menos un 10 % del coste total |
| De 50 a 249 personas | Hasta el 60 % del coste total de la formación | Se requiere una cofinanciación privada mínima del 20 % |
| De 250 o más personas | Hasta el 50 % del coste total de la formación realizada | La empresa debe aportar una cofinanciación privada del 40 % |
Estos porcentajes están definidos por FUNDAE y determinan cuánto del coste de la formación puede bonificarse en función del tamaño de la plantilla.
Este sistema busca equilibrar el acceso a la formación y facilitar especialmente que las pequeñas empresas puedan formar a sus equipos sin que el presupuesto sea un obstáculo. En las organizaciones de mayor tamaño, la normativa exige una mayor cofinanciación, pero el crédito sigue siendo una palanca clave para reducir el coste real de la formación.
La incorporación de nuevas personas a la plantilla también influye en la planificación de la formación. Aunque no existe un crédito adicional automático por cada nueva contratación, el aumento de plantilla y de cotizaciones puede repercutir en un mayor crédito disponible en ejercicios posteriores. Además, el sistema de formación bonificada permite utilizar el crédito para acciones de onboarding y desarrollo de habilidades clave desde las primeras etapas, lo que favorece una integración más rápida y productiva.
Además, las empresas de menos de 50 personas cuentan con un crédito mínimo garantizado. Esta medida asegura que incluso las organizaciones más pequeñas puedan disponer de fondos para formar a sus equipos y no se queden fuera del sistema de formación bonificada.
Para poder aplicar el crédito de formación, no basta con tenerlo disponible. Es necesario cumplir una serie de condiciones formales y organizativas.
Las empresas deben cumplir con los requisitos legales y administrativos establecidos para la formación bonificada. Esto implica asegurarse de que las acciones formativas cumplen lo indicado en la Ley 30/2015 y que se respetan todas las condiciones exigidas por la normativa.
Otro aspecto clave es la comunicación con los representantes de las personas trabajadoras, cuando existan. Informarles y contar con su participación en la planificación de la formación contribuye a generar un mejor clima laboral y a alinear la formación con las necesidades reales del equipo.
La correcta gestión documental es imprescindible. Las empresas deben conservar toda la información relacionada con la formación: acciones realizadas, personas participantes, costes, asistencia y resultados. Esta documentación es la base para justificar la aplicación del crédito.
Cada acción formativa está sujeta a determinados límites económicos y de participación. Conocer estas restricciones es clave para planificar bien la formación, ajustar presupuestos y asegurarse de que se aprovecha el crédito sin incumplir la normativa.
Además del crédito, las empresas deben asumir una parte del coste de la formación, que varía en función de su tamaño.
El sistema de formación bonificada exige una cofinanciación mínima por parte de la empresa. Este porcentaje depende del número de personas en plantilla y suele ser menor en el caso de las empresas más pequeñas, facilitando así su acceso a la formación.
Entre los costes que se pueden bonificar se incluyen no solo los gastos directos de la formación, como el precio del curso, sino también otros costes asociados, como materiales o herramientas necesarias para impartirla. Conocer los módulos económicos máximos permite diseñar planes formativos más completos y ajustados a la normativa.
También se consideran costes computables los salarios del personal formador, el apoyo administrativo y los gastos relacionados con materiales didácticos. Una buena planificación presupuestaria ayuda a maximizar estos conceptos dentro del crédito disponible.
La gestión del crédito se realiza a través de FUNDAE, por lo que es importante conocer bien el proceso. Aquí te dejamos algunas claves:
La plataforma de FUNDAE es el canal oficial para gestionar la formación bonificada. Para utilizarla, la empresa debe disponer de las credenciales necesarias y familiarizarse con su funcionamiento.
Una vez dentro de la plataforma, es obligatorio registrar las acciones formativas y comunicar toda la información relevante: tipo de formación, personas participantes, fechas y resultados. Esto garantiza la trazabilidad y facilita posibles revisiones.
Al finalizar la formación, la empresa debe justificar todos los costes asociados. Esto implica recopilar facturas, listados de asistencia y cualquier otro documento necesario para demostrar que la formación se ha realizado correctamente.
El crédito se aplica como bonificación en las cotizaciones a la Seguridad Social. Esto permite reducir los costes de personal y liberar recursos que pueden reinvertirse en nuevas acciones formativas.
| Error habitual | Consecuencia | Cómo evitarlo |
|---|---|---|
| No comunicar la formación antes de iniciarla | Pérdida de la bonificación | Registrar la acción con antelación en FUNDAE |
| No conservar la documentación | Riesgo en inspecciones | Centralizar registros y justificantes |
| Superar módulos económicos | Devolución parcial del crédito | Revisar límites antes de contratar |
| No aplicar cofinanciación cuando es obligatoria | Incumplimiento normativo | Calcular el porcentaje según plantilla |
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Sí. Todas las empresas que coticen por formación profesional disponen de un crédito anual para formar a sus equipos. El importe de ese crédito depende de las cotizaciones realizadas el año anterior y del tamaño de la plantilla. Incluso las empresas más pequeñas cuentan con un crédito mínimo garantizado para poder acceder a la formación bonificada.
Depende del tamaño de la empresa y del crédito disponible. Las empresas de 1 a 9 personas pueden bonificar hasta el 100 % del coste de la formación, siempre dentro de su crédito anual. En empresas de mayor tamaño, la normativa exige una cofinanciación mínima, por lo que solo una parte del coste puede bonificarse.
Se pueden bonificar acciones formativas relacionadas con el puesto de trabajo o la actividad de la empresa, tanto presenciales como online. Esto incluye formación en habilidades técnicas, digitales y también en power skills como liderazgo, comunicación, ventas o productividad, siempre que cumpla los requisitos establecidos por la normativa.
El crédito de formación es anual. Si no se utiliza dentro del ejercicio correspondiente, se pierde y no se puede acumular para años siguientes. Por eso es recomendable planificar la formación con antelación y revisar cada año el crédito disponible para aprovecharlo al máximo.
Sí. Toda la gestión del crédito de formación bonificada se realiza a través de la plataforma de FUNDAE. Es necesario comunicar las acciones formativas antes de su inicio, justificar los costes una vez finalizadas y aplicar la bonificación en las cotizaciones a la Seguridad Social, cumpliendo con los plazos y requisitos establecidos.
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