CASO DE ÉXITO
Caso de éxito ING: Todo el conocimiento, comunicación y formación en una app.
agosto 8, 2023
CONTENIDO CREADO POR:

Tabla de contenidos
Gran parte de lo que aprendemos a lo largo de la vida no ocurre en un aula, ni en un curso estructurado, ni dentro de un plan formativo. Aprendemos observando, conversando, probando, equivocándonos y colaborando con otros. Este proceso natural se conoce como aprendizaje informal, y en el entorno profesional representa una de las fuentes más importantes de desarrollo de habilidades.
En un contexto donde las empresas necesitan adaptarse constantemente, el aprendizaje informal se ha convertido en un pilar clave dentro de las estrategias de desarrollo de talento. Comprender qué es, cómo se produce y cómo integrarlo en la formación corporativa permite aprovechar un tipo de aprendizaje que ya está ocurriendo, aunque muchas veces pase desapercibido.
El aprendizaje informal es la adquisición de conocimientos, habilidades y competencias que se produce de forma no planificada, fuera de estructuras educativas formales como cursos, talleres o programas de formación. Surge de la experiencia diaria y está profundamente vinculado al contexto en el que se desarrolla.
A diferencia del aprendizaje formal, no responde a un currículo, no sigue objetivos predefinidos y no suele evaluarse mediante pruebas. Sin embargo, su impacto es significativo, ya que está directamente conectado con situaciones reales y problemas concretos.
Aprender a resolver una incidencia técnica preguntando a un compañero, mejorar la comunicación tras una experiencia compleja con un cliente o dominar una herramienta digital explorando por cuenta propia son ejemplos claros de aprendizaje informal.
| Característica | Qué implica en la práctica |
|---|---|
| Espontáneo | Surge de situaciones reales sin planificación previa |
| No estructurado | No sigue un programa ni un itinerario definido |
| Autodirigido | La persona decide qué aprender según sus necesidades |
| Contextualizado | Está vinculado al entorno donde se aplica |
| Social | Ocurre a menudo mediante interacción con otras personas |
Estas características hacen que el aprendizaje informal sea altamente relevante, ya que se produce en el mismo contexto donde se aplican las habilidades.
| Aprendizaje formal | Aprendizaje informal |
|---|---|
| Planificado | Espontáneo |
| Con docentes o instructores | Sin rol docente definido |
| Con objetivos claros | Sin objetivos preestablecidos |
| Evaluación estructurada | Difícil de medir |
| Certificación | No conduce a títulos |
Ambos tipos de aprendizaje no compiten, sino que se complementan dentro de una estrategia de desarrollo completa.
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Alta aplicabilidad en el trabajo | Difícil de medir y documentar |
| Aprendizaje continuo | Puede ser inconsistente |
| Fomenta la autonomía | No siempre alineado con la estrategia |
| Aumenta la motivación | Depende de la cultura organizacional |
| Situación cotidiana | Qué tipo de aprendizaje se produce |
|---|---|
| Conversación entre colegas | Intercambio de buenas prácticas |
| Observación de un experto | Aprendizaje de técnicas y métodos |
| Trabajo en proyectos colaborativos | Desarrollo de habilidades sociales |
| Uso autodidacta de herramientas digitales | Competencias tecnológicas |
En el entorno laboral, el aprendizaje informal ocurre constantemente. Conversaciones de pasillo, chats internos, reuniones improvisadas o la colaboración en tareas diarias generan conocimiento práctico que difícilmente podría transmitirse solo mediante cursos formales.
Este tipo de aprendizaje está muy relacionado con el concepto de learning in the flow of work, es decir, aprender mientras se trabaja. La resolución de problemas reales, la observación de compañeros con más experiencia o el intercambio de conocimientos dentro de un equipo son ejemplos habituales.
| Tipo de aprendizaje | Proporción aproximada |
|---|---|
| Experiencia (informal) | 70% |
| Interacción social | 20% |
| Formación formal | 10% |
La tecnología no “crea” el aprendizaje informal, pero sí puede hacer algo decisivo: hacerlo visible, compartible y escalable. En muchas empresas, el aprendizaje informal ocurre en conversaciones sueltas, mensajes de chat, demostraciones rápidas o soluciones improvisadas que se pierden con el tiempo. Cuando existen herramientas adecuadas, ese conocimiento deja de depender de la memoria individual y se convierte en un activo reutilizable para toda la organización.
Un primer uso clave de la tecnología es reducir fricción. Si pedir ayuda, compartir una buena práctica o resolver una duda requiere demasiados pasos, el aprendizaje informal se queda en círculos pequeños. En cambio, los entornos digitales que facilitan la colaboración (chats, comunidades internas, espacios por temas, notificaciones) permiten que el conocimiento fluya de forma natural, especialmente en organizaciones híbridas o distribuidas.
También es importante el rol de la tecnología para capturar el conocimiento tácito: aquello que la gente sabe hacer, pero que rara vez documenta. Por ejemplo, un “truco” para gestionar una incidencia, una pauta para responder a un cliente difícil o un criterio para priorizar tareas. Formatos ligeros como microcontenidos, FAQs internas, vídeos cortos, posts en comunidades o hilos con ejemplos permiten convertir ese conocimiento informal en recursos accesibles para otros.
Por último, la tecnología aporta algo que suele faltar en el aprendizaje informal: señales y datos. Sin necesidad de convertirlo en un curso formal, se puede entender qué dudas se repiten, qué temas generan más conversación o qué prácticas se comparten más. Esa información es oro para L&D: ayuda a detectar brechas reales, priorizar contenidos formales y diseñar itinerarios más relevantes. En otras palabras, la tecnología permite que el aprendizaje informal deje de ser “ruido” y se convierta en insight.
El aprendizaje informal es potente precisamente porque ocurre de forma natural, pero eso no significa que deba dejarse completamente al azar. Estos son los errores más habituales (y más costosos) cuando una empresa intenta impulsarlo sin una estrategia mínima.
Muchas organizaciones asumen que el aprendizaje informal se da solo y, por tanto, no lo consideran parte del sistema de desarrollo. El problema es que, sin intención, ese aprendizaje queda disperso, depende de relaciones personales y genera desigualdad: aprende más quien tiene más acceso a expertos o quien se atreve a preguntar. Gestionarlo no implica formalizarlo, sino reconocerlo y facilitarlo.
El aprendizaje informal no se impulsa con más cursos, pero tampoco se impulsa ignorándolo. Si no hay espacios de intercambio, si no se promueve la colaboración o si la cultura penaliza preguntar, el aprendizaje informal se frena. La clave está en diseñar un entorno donde compartir sea fácil y seguro: menos burocracia, más práctica.
Sin comunidades, canales temáticos, espacios por rol o rutinas de intercambio, el conocimiento queda atrapado en conversaciones privadas. Esto es especialmente crítico en remoto: si no existe un “lugar digital” para aprender de otros, el aprendizaje informal pierde fuerza. Crear esos espacios no es un extra: es la infraestructura mínima para que el conocimiento circule.
Uno de los errores más frecuentes es que el aprendizaje informal y la formación formal vivan en universos distintos. El resultado es doble: lo informal se queda en anécdotas y lo formal pierde relevancia. La estrategia ganadora es la integración: usar el aprendizaje informal para alimentar contenidos formales, y usar la formación formal para activar conversaciones y práctica en lo informal (por ejemplo, con retos, casos o debates).
Si compartir conocimiento no tiene ningún tipo de reconocimiento (formal o informal), se convierte en algo “extra” que se hace cuando hay tiempo. Y en empresa, cuando hay presión, lo extra desaparece. Reconocer el comportamiento (visibilidad, agradecimiento, badges, participación en comunidades) refuerza la cultura y hace que el aprendizaje informal sea sostenible.
Otro error típico es querer medir el aprendizaje informal con métricas pensadas para cursos (finalización, test, nota). Lo informal se mide de otra manera: participación, recurrencia, temas más consultados, preguntas frecuentes, aportaciones de expertos, etc. Medirlo bien ayuda a mejorar la estrategia sin “matar” su naturaleza.
El aprendizaje informal ocurre en cualquier organización, pero su impacto depende de si la empresa lo deja como un fenómeno espontáneo o lo convierte en una palanca real de desarrollo. Cuando se reconoce, se facilita y se conecta con la formación formal, el aprendizaje informal deja de ser algo invisible y se transforma en una ventaja competitiva: los equipos aprenden más rápido, comparten mejores prácticas y resuelven problemas con mayor autonomía.
La clave está en encontrar el equilibrio: no formalizarlo en exceso, pero sí crear las condiciones para que fluya. Cultura de colaboración, espacios de intercambio, liderazgo que lo refuerce y tecnología que reduzca fricción y capture conocimiento. Con ese enfoque, el aprendizaje informal se integra de forma natural en el trabajo diario y contribuye a construir una organización más ágil, preparada y alineada con el cambio.
Se estima que el 75% del aprendizaje en una empresa suceda de manera informal. Saber cómo integrar el aprendizaje informal con un plan de enseñanza formal (por ejemplo, a través de una plataforma LMS) es lo que permite promover el desarrollo individual y el éxito empresarial.
El aprendizaje informal también puede darse a través de herramientas y recursos digitales, como la plataforma isEazy Engage, lo que proporciona a los empleados la oportunidad de aprender de forma autodidacta y dinámica.
El aprendizaje informal es aquel que se produce de manera espontánea, sin planificación previa ni estructura formal. Surge de la experiencia diaria, de la interacción con otras personas y de la resolución de situaciones reales. Aunque no esté organizado como un curso, contribuye significativamente al desarrollo de habilidades y competencias aplicables en contextos profesionales y personales.
Algunos ejemplos incluyen aprender una herramienta digital por prueba y error, adquirir habilidades de comunicación al trabajar en equipo o resolver un problema técnico consultando a un compañero. También se da cuando observamos cómo otra persona realiza una tarea y adoptamos sus métodos.
Permite un aprendizaje continuo, altamente contextualizado y motivador. Al estar vinculado a situaciones reales, facilita la aplicación inmediata de lo aprendido y refuerza la autonomía del individuo.
El aprendizaje formal está planificado, estructurado y suele incluir evaluación y certificación. El informal, en cambio, es espontáneo, flexible y no sigue un currículo definido, aunque puede ser igual de valioso.
Creando una cultura de colaboración, facilitando espacios de intercambio, integrando tecnología que permita compartir conocimiento y reconociendo el valor del aprendizaje que ocurre fuera de cursos formales.
Te ayudamos según tus necesidades
Solicita una demoPrueba gratis
